
Gustavo Gutiérrez Merino (Lima,
8 de junio de 1928) es un filósofo y teólogo peruano, ordenado sacerdote
en 1959 y dominico desde 1998, creador e iniciador de la Teología de la
Liberación. Es fundador del Instituto Bartolomé de las Casas de Lima. En
sus libros critica duramente el marco político que ha perpetuado la
pobreza en América Latina.
Fue galardonado con el Premio Príncipe de
Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2003, en palabras del
jurado, «por su coincidente preocupación por los sectores más
desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo,
que han tratado de tergiversar su mensaje».
La Universidad Yale, en junio de 2009, otorgó un
Doctorado honoris causa en Teología, por su trabajo social en los
barrios de Lima y su estudio avanzado de la medicina y la teología. En
2007 ha sido recibido en el Vaticano por el papa Benedicto XVI, después,
en 2013 por el papa Francisco.
Formación y juventud
Afligido con osteomielitis durante su
adolescencia, tenía que guardar cama con frecuencia y luego, de los doce
a los dieciocho años, quedó restringido a una silla de ruedas.
Una vez restablecido,
realizó estudios de medicina y letras en la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos (Perú) mientras militaba en la Acción Católica, donde
desarrollaba sus primeros esbozos de reflexión teológica. Fue en esta
época cuando sintió la necesidad de profundizar en sus estudios
teológicos. Su relación con la realidad de su país se convirtió en un
compromiso que le obligó a profundizar en su conocimiento de Dios:
Compartí con otros amigos la inquietud de
conocer más y mejor la doctrina cristiana. Era lo que llamábamos el
aspecto de estudio o formación que veíamos como condición necesaria para
la acción según el famoso principio... 'Nadie da lo que no tiene'.
Realizó sus estudios teológicos en varias
universidades de Europa, en la Facultad teológica de Lovaina, Bélgica y
en la Facultad Teológica de Lyon,2 en Francia, teniendo como profesores
a Henri de Lubac, Yves Congar, Marie Dominique Chenu, Christian Ducoq y
varios de los que integraban en ese entonces las escuelas de de Le
Souchoir (dominica) y Fourvière (jesuita).6 En contacto con la teología
moderna europea le permitió tomar contacto con los teólogos del
Concilio, además de los mencionados, Edward Schillebeeckx, Karl Rahner,
y Hans Küng y Johann Baptist Metz. En contacto y diálogo con el mundo de
la teología protestante conoció el profundo trabajo de Karl Barth y
mantuvo interés por teólogos como Jürgen Moltmann, Karl Barth, Dietrich
Bonhoeffer y de científicos sociales como François Perroux y su idea del
desarrollo, y sin duda el P. Lebret. En 1959 fue ordenado sacerdote.
Pensamiento
En primer lugar, en
el pensamiento de Gutiérrez se observará la realidad latinoamericana,
como "signo de los tiempos", fundamento y motor de la teología de la
liberación, tal y como la entiende él. Sin lugar a dudas su vida marcó
de forma definitiva su pensamiento teológico. El mundo que conoció en su
juventud era un mundo de injusticia y opresión en contra de los
menesterosos. Como él mismo dice:
Vengo de un
continente en el cual más del 60 % de la población vive en situación de
"pobreza" y de "pobreza extrema". Esto significa que hay una mayoría que
no logra satisfacer sus necesidades básicas e incluso que carece de lo
más elemental. Vengo de un continente donde en los últimos 20 años han
sido asesinados más de cien religiosas, religiosos, sacerdotes y
obispos, y varios centenares de catequistas y miembros de las
comunidades cristianas.
Juan de la Cruz, desde América Latina (1991)
A partir de ahí, Gutiérrez se propuso centrar la
teología en el redescubrimiento del amor al prójimo como centro de la
vida cristiana y en una comprensión más bíblica de la fe.
Teología de la liberación
Un esbozo de su
propuesta teológica fue expuesto ya en en su conferencia "Hacia una
teología de la liberación", durante el II Encuentro de Sacerdotes y
Laicos realizado en Chimbote, Perú, entre el 21 y el 25 de julio de
1968:
Si decimos que la fe es un compromiso con
Dios y con los hombres y afirmamos que la teología es la inteligencia de
la fe, debemos entender que la fe es una inteligencia de ese
compromiso... La teología no es lo primero, lo primero es el compromiso;
la teología es una inteligencia del compromiso, el compromiso es
acción... Teología de la liberación quiere decir: establecer la relación
que existe entre la emancipación del hombre –en lo social, político y
económico– y el reino de Dios.
Gutiérrez cita varias veces el documento
conciliar Gaudium et Spes y la encíclica Populorum Progressio.
Así pués, según él, la teología de la liberación
surgió originalmente como la respuesta cristiana a la situación en la
que vive gran parte de la población de América latina. Para Gutiérrez,
el centro del problema en América Latina es el pecado manifestado en una
estructura social injusta. El teólogo pone énfasis en la dignidad de los
pobres al priorizar la gloria que Dios ha puesto en ellos.
En Teología de la liberación, perspectivas,
Gutiérrez realiza un análisis de la percepción bíblica de pobreza. En
esta obra, distingue dos estados de pobreza: como un «estado
escandaloso» y como una «infancia espiritual». Gutiérrez observa que
mientras el primero es aborrecido por Dios, el segundo es valorado. Por
un lado: "La pobreza es para la Biblia un estado escandaloso que atenta
contra la dignidad humana y, por consiguiente, contrario a la voluntad
de Dios." Para poder llegar a esta conclusión Gutiérrez realiza un
excelente análisis de la condena de la pobreza en el antiguo testamento,
principalmente en los profetas, y en el nuevo testamento. Por otro lado,
presenta la pobreza como una infancia espiritual, refiriéndose, por
supuesto, a las bienaventuranzas de Mateo y Lucas. “Bienaventurados los
pobres porque el reino de Dios ha comenzado."
Para Gutiérrez, estos
dos estados de pobreza conviven en la fe de los creyentes de América
latina. En América Latina se vive un binomio no compatible. Mientras un
pueblo profesa una inmensa fe en el Dios de vida, muere presa del
hambre, la desnutrición, o la injusticia de un sistema hostil. Por un
lado hay hambre de Dios, por otro hambre de pan:
Yo deseo que el hambre de Dios permanezca;
que el hambre de pan se haga resolver... hambre de Dios sí, hambre de
pan no.
En las obras de
Gutiérrez, la pobreza juega un papel importantísimo por ser esta la
causa del surgimiento de su teología. Gutiérrez critica en numerosas
ocasiones la forma en que otras naciones conciben la situación del
tercer mundo, específicamente de América Latina. Hablando del desarrollo
de los países tercer mundistas, comenta:
Para algunos el término desarrollo sería, por
decirlo así, negativo. Habría surgido como oposición al término
subdesarrollo que expresaba la situación –y angustia– de los países
pobres comparados con los países ricos.
Solamente por medio
de la manifestación de una fe comprometida se puede llegar a manifestar
los propósitos de Dios para el hombre, sin importar el color o la clase
social bajo la que haya nacido. Precisamente por esto, la teología de la
liberación pretende ser:
La expresión de la vivencia de la inteligencia
de la fe cristiana de los pobres. La teología de la liberación insiste
en priorizar el don de vida como manifestación suprema de Dios.
(from Wikipedia)
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